EDITORIAL

Sindicalismo como base fundamental para fortalecer y desarrollar los derechos de los ciudadanos en una democracia.

El sindicalismo es fundamental para la democracia por varias razones: primero porque, precisamente, en la democracia lo que se busca es que haya un equilibrio de poderes, que el Estado no tenga mucha más fuerza que los ciudadanos, y que los ciudadanos tengan mecanismos para reclamar sus derechos, y es a través de las organizaciones sindicales como se expresa ese mecanismo de control, es decir, la fuerza y el poder del Estado y de las empresas frente a la fuerza y el poder de los ciudadanos para reclamar sus derechos laborales. Es un equilibrio, un contrapeso frente al poder de las empresas en una democracia.

Es través de la organización sindical que en Colombia históricamente, no sólo se reclama el derecho a un mejor salario, a un salario justo, a jornadas de trabajo justas, sino que los sindicalistas en Colombia han dado una pelea más allá. Por ejemplo los sindicatos de la salud siempre han luchado porque la salud no se privatice, que no sea un negocio sino que todos los colombianos y colombianas tengamos derecho a una salud justa y digna.

En el momento en el que acabaron con los sindicatos de la salud o los minimizaron vemos cómo las EPS han crecido como negocio de una forma impresionante violando los derechos no sólo de los trabajadores y trabajadoras de la salud, sino de todos los usuarios de la salud.

Así ha pasado también con los profesores. Por ejemplo Fecode que ha sido tan estigmatizado, tan criticado, cuando uno ve el Pliego Nacional de Peticiones se da cuenta de que no sólo pelea un salario justo para sus maestros, no sólo por unos servicios justos para ellos, sino que la principal pelea es para que la educación siga siendo pública en Colombia. Que sea gratuita la educación básica se debe a ellos, a esa lucha de Fecode. No fue una iniciativa del gobierno, detrás de esa conquista está el sindicato.

La lucha sindical en Colombia ha sido particularmente muy difícil por el contexto en el que los sindicatos se han desarrollado, porque siempre ha habido violencia antisindical en el país. Una violencia que ha exterminado físicamente a sus miembros o haciendo que muchos de ellos estén en el exilio.

Los sindicalistas han sido señalados como terroristas, los han estigmatizado y los señalan como los que quieren acabar y dañar las empresas, como aquellos que al reclamar por sus derechos, hacen un daño a la sociedad y no al contrario, no se han visto como una parte fundamental de la democracia.

Existe en el país una cultura antisindical que ha sido creada desde hace muchos años. Dirigentes nacionales han salido a decirlo públicamente; por ejemplo, uno de los casos más impactantes que recuerdo recientemente es cuando Francisco Santos era vicepresidente de Colombia, salió a decir que los sindicalistas de día son una cosa y de noche son otra. Eso lo dijo cuando asesinaron a los tres sindicalistas en Arauca.

Tiempo después pudimos demostrar que esos asesinatos fueron una ejecución extrajudicial. Miembros del Ejército los hicieron arrodillar en un patio trasero, los ejecutaron y luego les pusieron un uniforme camuflado y unas armas para hacerlos pasar por guerrilleros.

A pesar de que se probó en el expediente penal, a pesar de que se aceptó la responsabilidad por parte de miembros del ejército, nosotros solicitamos que públicamente se pidiera perdón y explicara a la ciudadanía lo que realmente había sucedido, y sin embargo eso nunca pasó.

Entonces, cuando se mira la prensa y se rastrean las noticias sobre sindicalismo siempre hay algo malo. Las huelgas y los paros hablan de vándalos, esa es la noticia principal, que los manifestantes atacaron, que dañaron, pero nunca se cuenta la realidad del sindicalista, no se explica que su lucha es para que exista un país realmente democrático.